España

El Bernabéu.

El sábado después de más de 1 año y medio sin que el balón ruede en el Bernabéu, se volverá a disputar un partido en él.

Para quien no es madridista es un campo donde se juega al fútbol, grande e impresionante, pero un campo al fin y al cabo.

Para los madridistas es algo más, yo siempre desde que era un chaval le llamaba el templo, para alguien de León como yo, un estadio donde cabe el 60 % de la ciudad donde vivo era algo majestuoso.

Pero que además era el lugar donde jugaba el equipo de mis amores, el lugar donde los sueños ocurren.

Crecí escuchando por la radio los partidos de la quinta del Buitre, solo se televisaban algunos pocos partidos, y viendo las remontadas imposibles en la UEFA. Ver aquel ambiente hacía que siempre soñase con jugar algún día allí.

Jugar en el Bernabéu me resultó imposible, era tenaz, tenía pasión pero me faltaba talento y Fe, así que me quede sin esa experiencia.

Pero una dia de enero de hace muchos años mi padre me ofreció uno de esos momentos mágicos que jamás olvidas en tu vida, fue mi primer visita al campo con el que siempre soñé.

7 de enero de 1995, y mi padre unos amigos y yo entremos en ese majestuoso estadio, entrada de tercer anfiteatro, se veía a los jugadores chiquititos pero daba igual, allí estaba yo pequeño, entre 90000 madridistas enardecidos y con sed de venganza ante el máximo rival.

La sensación es que estás ante algo grandioso, el ambiente, la gente, la comunión, el equipo, todo da la sensación de ser irreal, la sensación de ser un sueño, y es un sueño pero es real, un sueño por mágico, y porque parece que cualquier cosa puede pasar.

Ese día mi equipo ganó 5 0, y yo me fui a casa con la sensación de haber vivido un sueño, 26 años después sigo recordando cada segundo de aquel partido, sigo viendo a Luis Enrique celebrar como un loco su gol, sigo recordando un gol va atado que falló Zamorano, sigo recordando a Amavisca, pero sobre todo me recuerdo a mi disfrutando cada instante.

Este domingo se vuelven a abrir sus puertas y yo lo disfrutare desde León, pero en cuanto pueda tomare el relevo de mi padre y llevaré a mi hijo a mi templo, si siente solo un 10 % lo que yo sentí, se enamorara para siempre.

Porque si, el Bernabéu enamora porque es el lugar donde cualquier cosa puede ocurrir, las obras lo cambiarán por fuera y por dentro, pero su esencia estará en su historia en los miles de madridistas que allí hemos vivido momentos únicos, y esa es su grandeza, su grandeza no son las piedras, sino las miles de historias de amor como la mía que allí sucedieron y que seguirán, porque del Bernabéu uno se enamora a primera vista y para toda la vida.

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