España

La cola (del súper).

Cada día me pasa algo raro.

Situación de hoy, dos bolsas de cacahuetes 🥜 en mis manos y me dispongo a hacer cola para pagar en el súper del barrio. Hay mucha gente y tres cajas, en la que se va distribuyendo la gente según se pone en la única cola.

Llevábamos apenas un par de minutos y ya tenía cuatro detrás, cuando aparece una señora, de esas cuyo tiempo es más valioso que el tuyo. Pasa por delante de todos y se pone a esperar en la caja dos, al pisar por mi lado el señor de detrás le explica que no puede hacer eso a lo que ella responde ignorándole, cómo hacen las reinas en estas situaciones.

Mi compañero de cola no satisfecho comienza a decirme a mí lo que le parece la actitud de la señora, “mírala que morro”, “como para decirle algo”, “y nosotros aquí esperando”, yo permanezco imperturbable, pero quien me conoce sabe que soy de mecha corta.

Y justo en ese momento la cajera dice, “vayan pasando en orden por las cajas por favor”, ya conocemos todos la entonación.

Y sin más mí yo interior hizo que me saliese el siguiente comentario, “no te esfuerces en colocar la cola, que aquí cada uno hace lo que le da la gana”.

En ese momento recibo una mirada asesina, de la reina de la cola, y con su ser alterado me dice, “no perdone usted pero lo que yo he hecho se puede hacer”, mi respuesta fue breve, “no voy a discutir con usted porque la gente sin principios siempre gana”, en ese mismo momento fui fulminado por segunda vez por su mirada, y busco apoyo en l cajera, que mitad tímida, mitad asustada me dio la razón.

En ese mágico momento su majestad encorvó su columna, agarró su carrito y se dirigió hacia el final de la cola susurrando todo tipo de comentarios, al pasar junto a mi, a esa mirada arrebatadora uní un “eres un maleducado”.

Pero todo cambio, mientras ella seguía enfadada y justificándose en la parte de atrás, en la parte de delante me había convertido en un héroe, se me acercaban los testigos y hablando cerca y bajito me decían, “tenías razón”, “gracias”, “ muy bien”, a lo que cajera dio su conformidad cuando me tocó pagar, “ si es que yo no quería meterme porque me comen”.

Curioso mecanismo el que provoca que quien tiene razón calle, y quien actúa mal pueda aprovecharse de ese silencio.

Somos cobardes hasta en la cola del supermercado, y la gente sin principios lo sabe.

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