España

¡ A mí no me va a tocar!.


Desde mayo no escribo nada, y en estos tres meses me he dedicado a observar las conductas de las personas y la mía propia en una situación de alerta como la que nos encontramos ahora.

Resulta curioso ver cómo está situación, nos pone inevitablemente delante del espejo, y nos devuelve una realidad que no podemos esconder y mucho menos maquillar.

Cada uno se muestra tal y como es.

El egoísta, ese que nunca piensa en los demás, el que jamás se pondrá la mascarilla e intentará justificarse con todo tipo de excusas, a cada cual más estupida, todo con tal de no reconocer su realidad, y es que es un ser que solo piensa en sí mismo.

El que tiene complejo de héroe, da igual a qué se dedique, da igual su verdadero papel durante la pandemia, piensa que nos ha salvado a todos, que su desempeño ha sido decisivo, y nos lo hace saber, bien de forma verbal, o por RRSS.

Los jóvenes, a los que ahora tendemos a crucificar, y que les cuesta comprender la gravedad de la situación.

Siempre me pregunto que hubiera hecho yo si esto me pasa con 15 años o por ahí. Y también me pregunto, en qué medida podemos pedirles que estén concienciados, cuando desde los poderes públicos, se ha trasladado la imagen de que esto era una fiesta, aplausos, bailes, canciones, series de humor sobre el confinamiento y ni un ataúd, ni un entierro.

Eso sí ahora queremos que los chavales, no salgan, no busquen a sus parejas no se toquen, y sean responsables.

También los hay y sin muchos los que cumplen las normas y se respetan a sí mismos y al resto de la sociedad. Pero aún así esos que no tienen consciencia del problema, nos ponen en una situación peligrosa.

Nuestro mayor problema es sin duda esa sensación que suele tener una gran parte de la población de que a mí no puede tocar.

Las cosas malas son esas que les pasan a los demás y yo estoy a salvo. Esa sociedad infantilizada que esconde los problemas no vaya a ser que alguien se traumatice, esa sociedad que se auto engaña.

Y claro viene una pandemia, y nos coje pensando que no es más que una gripe, que no es para tanto, pero ir la mascarilla no hace falta, que mira que es molesta ponérsela. Que total si solo se mueren los viejos.

Y no no es así, si si te puede tocar, si si te puedes morir aunque seas joven, si te puede suceder algo malo, pero claro ¿quién es el guapo que se lo cuenta sin ser el malo de la película ?.

Así que olvidemos el famoso, ¡ a mí no puede tocar!, y cambiémoslo por el , ¡ Ojo que me puede tocar a cualquiera!.

Asume tu responsabilidad.

Si cambiamos ese paradigma, al final el sol volverá a salir.

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