España

Día 20, ¿ como seremos cuando salgamos de esta?. Yo no lo sé.

Ni siquiera sueña el despertador todos los días te despiertas a la misma hora.

Abres lo ojos y te sitúas, si todo sigue igual, no, no era un sueño, todo lo que nos está pasando es real.

Te sitúas, vuelves a tomar consciencia de la situación, y empiezas tu jornada de nuevo.

Sabes que no va a sucederte nada nuevo, que todo lo que tenga que pasar lo vas a tener que hacer entre cuatro paredes, y eso hace que tu ánimo se vuelva sombrío.

Esos los primeros momentos del día, son para mí los más difíciles, lo que me más me cuestan, en esos momentos mi mente hace frente a la realidad, y si hay días que no apetece afrontar esa realidad, pero que narices es la que es, no hay otra, no nos podemos fugar.

Así que no queda más remedio que luchar contra la monotonía, e intentar superar la situación.

No es tan importante lo que haces, sino como está tu mente cuando lo haces. Es por tanto la actitud.

Cuando llevas tanto tiempo en casa, es inevitable repetir las cosas que haces, incluso he recomiendan que hagas una rutina, levantarte, desayunar, arreglarte, deporte, leer, …

Por eso es vital que tu mente al hacer esas cosas no caiga en la monotonía, toca tener una actitud nueva aunque las cosas que hagas no lo sean. Porque solo tú capacidad para afrontarla de manera positiva hará que esa monotonía desaparezca.

Es muy difícil, pero hay que intentar respetar nuestra cabeza cada día, y ver cada día como un dia más cerca del objetivo final.

Al final el secreto está en nuestra cabeza, y depende solo de nosotros que esto se nos haga un poco más sencillo, porque sencillo no es.

Ya lo dijo Murakami

“A veces el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí solo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta.»

«Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. ¡No! Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad. Pero una cosa sí quedará clara. Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetró en ella. Y ahí estriba el significado de la tormenta de arena.»

Y eso es lo esencial, ¿ como seremos cuando salgamos de esta?

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