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Día 18, hace dos años, los que ahora pelean contra el coronavirus me salvaron.

Hoy hace dos años que volví a vivir, hace dos años que volví a nacer.

De aquel día 31 de marzo de 2018, recuerdo cada segundo, como me levante con un dolor tremendo, intenté desayunar un huevo cocido que duro muy poco en mi cuerpo.

Como me senté en el sofá, doblado y sin moverme cada movimiento me producía un dolor insufrible.

Recuerdo recibir a la madrina del enano, que le traído una mona de pascua y verle jugar ora intentar comérsela, mientras yo tomaba consciencia de mi delicada situación.

Llamar a mi padre, y el momento más duro, despedirme de mí enano, con un miedo tremendo en el cuerpo antes de ir a urgencias ⛑.

Llegar a urgencias, ser atendido con prontitud, lo primero calmantes, después una placa, y visita de al digestivo de guardia, que ya me explica a las claras que de allí no salgo sin un corta y pega.

Y ahí aparece mi ángel de la guarda, el doctor Alcoba, el cirujano de guardia. Y me explica con precisión y claridad mi estado, mis opciones, que en realidad es una sola, y lo que va a pasar.

Toca un escáner para ver exactamente como estoy a la habitación, que ya me han dado y a prepararme para el quirófano.

Ahí y dese que el doctor me explico mi situación, como por arte de magia, el miedo desapareció, sabía que no tenía otra opción, y que estaba en buenas manos.

Recuerdo ir camino del quirófano, tranquilo y sin miedo, por cierto en ese momento el Barça perdía 2 0 en Sevilla, y eso hizo que entrera con una sonrisa.

Lo que me llamo la atención del quirófano, es la cantidad de gente que hay allí y lo tranquilos que están, así que cierras los ojos te duermes y…

Unas cuantas horas después despiertas en la unidad de críticos, y tu familia entra a verte y te susurran que todo ha ido bien. Estás en un entorno extraño, sedado, con cables por todos los sitios, pero cuando te dicen que ha ido bien, sonríes y te vuelves a dormir.

Sabes que vas a volver a ver a tu enano, que vas a volver a tener calidad de vida.

Que has tenido suerte de vivir en un país que te permite ser operado por magos, desde ese mismo instante sabes que vas a volver a ser tú.

Si dos años después estoy aquí escribiendo, en medio de la pandemia que nos asola, es por que tenemos un personal sanitario que es maravilloso.

Mis digestivos, Dr Sierra, Dra Suarez, el Dr Alcoba, el personal de la REA que me trataron de manera increíble, sobre todo una enfermera de cuyo nombre no me acuerdo (lo siento) con la que ya había coincidido en algún ingreso en digestivo,el personal de planta, y todos los que me ayudaron.

Y que ahora se están peleando con este nuevo bicho.

Gracias a ellos,no pasa un día sin que les recuerde, que en mi caso consiguieron que pudiera volver a vivir, y ahora va a conseguir que todos salgamos de esta.

Son maravillosos.

Por eso a demás de aplaudirles a las 20:00, hemos de defender su trabajo cada día, respetarles y exigir a nuestros políticos que les den los medios y las condiciones que necesitan para trabajar.

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Día 15 ¿ Mi experiencia con Crohn me sirve para el confinamiento?

Como decía el otro día, por tener Crohn, he tenido que ver limitada mi libertad y mi capacidad para hacer una vida normal en varias ocasiones.

Momentos en los que me he tenido que quedar en casa, o he tenido que limitar mucho mis actividades por culpa de mi amigo Crohn.

No soy muy amigo de dar consejos, pero si puedo contar lo que a mí me ayudo en aquellos momentos y ahora puedo seguir aplicando.

No has de hacerte el fuerte, sino estás bien no estás bien, si tú cabeza te hace pasar malos momentos, reconócelo, pásalos y pon remedio desde la calma. No ocultes como te encuentras, no sirve más que para llevar tu solo situación.

Ponte un objetivo, sea cual sea, al nivel de lo que puedes conseguir, y haz todo lo que esté en tu mano para lograrlo.

Yo por ejemplo cuando estaba tan malo, jamas deje de llevar a mi hijo a la guardería e ir a buscarle, me costaba un esfuerzo tremendo hacerlo, pero la recompensa era mayor.

Ese objetivo, distraía mi cabeza, me ayudaba a levantarme cada día y ver que tenía algo que hacer, era útil. Y además compartía con él esos momentos que eran solo de los dos.

Fíjate una rutina la que sea, y llévala a cabo. No te dejes vencer por la pereza. Levántate, arréglate, cámbiate, y lleva a cabo tu día a día, el que sea. Pero no te pares.

Tienes derecho a estar enfadado, frustrado, triste, impotente, permítete sentirte mal. No todo es maravilloso y menos en momentos como este, no tienes porque estar bien todo el tiempo, no seas duro y exigente contigo, ten indulgencia contigo mismo, no seas demasiado duro.

Y sobre todo no caigas en la autocompasión, es normal estar mal, pero tienes que mantener la esperanza, no quejarte, intentar ver el final del túnel, y hacer todo lo posible por llegar allí. De nada vale quedarte parado dando pena, y quejándote, porque así jamás llegarás a salir del túnel.

De a dar cada día un paso, porque porque por muy pequeño que sea, te deja una poco más cerca de meta.

Así que ahora también hemos de poder con esto, porque cada día que pasa, es un día más cerca de llegar a la normalidad, no un día más de confinamiento.

Siempre un paso hacia adelante, siempre, por muy pequeño que sea.

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13 días de encierro. Coronavirus y Crohn. Saldremos del túnel.

Los que tenemos Crohn, por lo que parece no tenemos más riesgo de contraer la enfermedad que aquellos que no lo tienen.

Si es verdad que dependiendo de la medicación que tomemos, hemos de extremar las precauciones para no contraer el dichoso virus 🦠.

Parece ser que los casos que se han detectado hasta ahora, evolucionan de manera favorable, pero no hemos de bajar la guardia.

Y en eso tenemos enorme experiencia, pues por culpa de nuestro amigo Crohn, estamos entrenados para salir de esta.

Muchos hemos pasado por fases de confinamiento forzadas por nuestra enfermedad, temporadas en las que salir de casa era casi un sueño, por culpa del dolor y los síntomas derivados de la enfermedad.

Eso hace que estemos preparados pues para aguantar este nuevo confinamiento ahora provocado por un virus que nadie vio venir.

Y en cuanto a nuestra preparación mental, esta es indudable.

Por culpa del Crohn hemos pasado, o pasamos por momentos muy complicados, dolor, diarrea, ausencia de vida social, imposibilidad para poder trabajar, toda una serie de dificultades, a la que por desgracia nos hemos tenido que acostumbrar.

Así que este encierro y este virus 🦠, nos pilla entrenados, con una gran capacidad de resistencia, con todos nuestros sentido alerta, no somos gente fácil de derrotar, al revés somos gente con gran capacidad de resistencia.

Por eso y porque estamos acostumbrados a tomar medidas para cuidarnos, y estar en continuo estado de alerta. Va a ser difícil derrotarnos.

Nos quedamos en casa, hacemos caso al médico, extremamos las precauciones, vamos lo que solemos hacer todos en nuestra vida normal, en alguna ocasión.

Porque con Crohn, siempre tienes que estar alerta 🚨.

Animo, extrememos los cuidados y nos vemos cuando esto acabe, que acabará.

Y por favor no inventemos, ni tomemos decisiones por nuestra cuenta, siempre,0 repito siempre, hablar con nuestro médico, y hacerle caso. Ellos nos cuidan ayudémosles.

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11 días de encierro. Coronavirus. Vamos León, Vamos EspaÑa 🇪🇸.

Hoy he vuelto a trabajar, he tenido que ir a recoger a un compañero, ya que se estropeó la furgoneta.

El caso es que he recorrido el centro de León, y no había prácticamente nadie.

Digo esto porque está bien resaltar lo mal que lo hacemos, cuando lo hacemos mal.

Sin embargo y ante el reto que tenemos delante no debemos olvidar jamas las cosas que hacemos bien.

Y en mi opinión la gran mayoría de los ciudadanos estamos siendo ejemplare.

Estamos cumpliendo, estamos ayudándonos, estás dando una lección, que esperemos además se transforme en buenos resultados en breve.

Pero no debemos caer en la desesperanza, debemos mantener la moral alta, y ora eso hemos de contar las cosas que hacemos bien.

Hacemos muchas cosas bien, venga vamos a difundirlas, para así poder seguir haciéndolas.

Solo juntos y animados salimos de estas.

Vamos León, vamos EspaÑa.

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9 días de encierro. Coronavirus.

Hoy es domingo, en circunstancias normales hoy estaría a punto de tomar la salida de la media maratón de León, rodeado de gente, nervioso.

Le habría dado un abrazo a la Gacela, que previamente me habría colocado el dorsal siguiendo lo que ya se ha convertido en una tradición en nuestras carreras.

Pero las circunstancias no son normales, sino más bien todo lo contrario.

Estoy en casa y no saldré hasta mañana para ir a trabajar.

El día a día en casa se hace duro, pero nada que no pueda soportarse, leer, jugar con el enano, moverse un poco, y el día ya paso. A por otro.

Sin embargo el problema no está en casa y en el encierro, sino en el motivo del mismo. En el miedo que nos provoca que algo que no se ve, pueda hacernos enfermar.

El viernes fui a comprar y volví a casa tocado, las calles desiertas, el ruido del silencio, si del silencio. En un semáforo en rojo, baje la ventanilla, y no se escuchaba absolutamente nada, solo el motor al ralentí de mi coche.

En el supermercado el 80% con mascarillas, unos alejándonos de los otros, los pasillos de los supermercados no están diseñados para que nos apartemos, así que hay hacer continuos cambios de recorrido. Casi hay que hacer piruetas.

Gente mirándose con miedo, estanterías vacías, gente sin prisa, si, sin prisa, nunca lo había visto así.

Y otra vez el silencio, ninguna conversación, solo los pitidos de los productos al pasar por caja, y las palabras con el cajero que te cobra. Otra vez un silencio sobre cogedor.

Ayer sábado bajé a tirar la basura, a 10 metros de casa, otra vez silencio, esta vez además me crucé con una patrulla del ejército, y choca, te hace darte cuenta de la situación en la que nos encontramos.

Todo son pequeños golpes de realidad, en un mundo de falsa seguridad que nos rodeaba.

Y eso si al volver a casa decidí romper el silencio, me crucé con una señora, que no conocía de nada, y a los 2 metros de distancia le dije “ buenos días”.

Ella se paró, me miró y pregunto, ¿ te conozco?, yo le contesté, “ no pero necesitaba ser amable con alguién, hablar con alguién ”.

“Gracias hijo, esperemos que esto se pase pronto”, y ahí se acabó nuestra conversación.

Pero llegue a casa con otro animo, y con una pequeña sonrisa.

Alguien me había dado las gracias, y por lo menos durante dos segundos, recuperé el ser social que llevo dentro.

Deberíamos intentar ser amables y sonreír cada uno dentro de nuestras posibilidades, bastante duro es ya todo lo que está pasando, como para ir por la calle con la cabeza baja y cara de miedo.

Pongamos una sonrisa al miedo. De verdad que sienta muy bien.

Y cuando vayas a comprar, aún con mascarilla, sonríe y se amable sobre todo con los que están trabajando, para que nosotros podamos comer. De verdad es fácil.

A seguir.

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Siete días, una semana de encierro. Coronavirus.

Empezamos el séptimo día de encierro.

Es muy curioso todo lo que ocurre, y como te resitua ante la vida. Hace 15 días eres seres despreocupados, que solo nos preocupamos por ser felices, y de repente tienes que preocuparte por tu supervivencia.

A mí es la segunda vez que me pasa, hace dos años cuando un brote de Crohn me llevo a estar muy malo y pasar por el quirófano y está.

Y aunque situaciones similares a nivel mental, la situación es muy diferente.

Cuando estaba en brote, sabía lo que tenía, u sabía cual era el siguiente paso, si a no funciona b, si b no funciona c y así sucesivamente.

Ahora el mayor problema es la incógnita con lo que va a pasar.

No sabemos cuanto va a durar.

No sabemos si te vas a contagiar.

No sabemos como responderá tu cuerpo si te contagias.

No te pasa solo a ti le puede tocar a cualquiera.

No sabemos que pasará con nuestro trabajo, y con nuestra sociedad cuando esto termine.

Todas estas incógnitas convierten la situación en demoniaca, y hacen que tu cabeza dé vueltas y vueltas. Porque además tenemos mucho tiempo ( demasiado) para pensar.

Por eso es importante estar lo más tranquilo posible.

Tener siempre algún motivo de esperanza, el que sea.

No pensar solo en el monotema, nos están bombardeando cada día con miles de noticias, solo debemos prestar atención a las básicas y punto.

Tener tiempo para reír, y emocionarte. Ayer mi hijo me hizo una manualidad, un cartel para felicitarme el día del padre, y esos cinco minutos de sorpresa fueron maravillosos.

En caso de tener que salir para trabajar ser muy muy cuidadoso, sin caer en la paranoia, se trata de seguir lo protocolos.

Y sobre todo no hacerte el héroe, el valiente y encerrar tus sentimientos dentro de ti, habla del tema, reconoce tus miedos, échalos fuera y contrólalos. No es más fuerte quien está callado y se hace el duro, sino quien reconoce su miedo, y sabe hacerle frente.

No se vosotros yo estoy asustado y preocupado, pero intento no dejar que me domine. Saldremos de esta, pero hemos de intentar salir lo mejor posible.

Nadie será igual después de que esta situación pase, los habrá que aprendan, y los habrá que no. Los habrá que serán mejores personas y los habrá que no.

Yo quiero aprender y mejorar con esta situación. Palabra que lo estoy intentando.

Ánimos y entre todos lo vamos a hacer.

“Y una vez que la tormenta termine, no recordarás como lo lograste, como sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro, si la tormenta ha terminado realmente. Pero una cosa si es segura. Cuando salgas de esa tormenta, no serás la misma tormenta que entro en ella. De eso se trata esta tormenta”. Haruki Murakami.

De ti depende, en quien te convertirás.

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Dia 3 , encierro en casa.

Si hace un mes alguién hubiese imaginado que íbamos a acabar así, le hubiésemos llamado loco.

El discurso oficial nos decía que no era nada, poco más que una gripe e incluso se nos llegó a decir que en EspaÑa no habría más que unos pocos casos.

Obviamente esto no ha sido así, ya habrá tiempo de analizar el papel de nuestros gobernantes en esto. Pero el caso es que desde el viernes nos toca estar en casa.

Yo como enfermo de Crohn he estado tres veces ingresado, todos ellos por un tiempo de alrededor de 10 días. Esa situación sería lo más parecido a esto, pero mentalmente no lo es.

Cuando estuve ingresado, estaba malo e incluso muy malo, así que el ingreso era casi un premio, pues me estaban curando. No tenía otro remedio, y no tenía capacidad física y mental para querer salir.

Ahora estoy sano y fuerte, y en cuesta quedarme en casa, por lo que a la cabeza le cuesta más asumir que no se puede salir.

Pero hay que tomárselo como una prueba, la realidad es como cuando estuve ingresado no queda otra opción, así que hemos de tomárnoslo de la mejor manera posible.

Hoy he tenido que ir a trabajar y eso me ha servido para despejar el coco.

Y después a seguir un horario que ayer nos pusimos y colgamos en el frigorífico para poder mantener una cierta rutina.

Toca ser disciplinado, no nos queda otro remedio, nos jugamos mucho, personalmente y como país.

Así que debemos quedarnos en casa, hacer caso, mucha higiene, y cuando no quede otra opción que salir, respetar la distancia con respecto a otras personas.

Cuando esto acabe ya nos besaremos, abrazaremos, y saldremos por ahí. Palabra que pienso ir por la calle dando abrazos 🤗.

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