España

El Diagnóstico.


Una de las partes más duras de la enfermedad de Crohn, es el diagnóstico.

Primero porque suelen tardar en diagnosticarla, y eso significa que todo ese tiempo estás en brote, sin tratamiento, pues no sabes lo que tienes.

En mi caso fue un año más o menos, con muchísimos dolores, y recibiendo como tratamiento omeoprazol, pues tenía según todos gastritis por estrés.

Segundo porque es un proceso lleno de pruebas, incertidumbres y miedos, que se convierte en ocasiones en una pesadilla, física y mental.

Y tercero porque el momento de la confirmación, en el que definitivamente te dicen que tienes Crohn es muy duro.

Tiene una parte de alivio, pues se descartan otras enfermedades más graves como el cancer, pero enseguida te das cuenta de lo que se te viene encima.

Te acaban de diagnosticar una enfermedad crónica y crónica significa que no se cura, que va a estar contigo el resto de tu vida.

Además no es una enfermedad fácil de llevar si es que hay alguna que lo es, pero esta es especialmente molesta.

Pues cursa con dolores, diarrea, falta de apetito, debilidad, fatiga…

Los primeros días después del diagnóstico estás como en una nube, no tienes muy claro que va a ser de ti.

Pero extrañamente estás contento, porque ya sabes el nombre de lo que te pasa y has empezado a tratarte, lo que en muchas ocasiones provoca que estés mejor y eso trae consigo un cierto grado de euforia, que no tiene mucha justificación.

Además en esos primeros días eres el centro de atención, todo el mundo se preocupa por ti, y te ofrece su ayuda, con lo que todo pasa rápido y con una relativa normalidad.

Pero ojo porque unos días después, vendrá el bajón, seguirás sintiendo cosas en tu tripa, no sabrás muy que hacer, te asaltarán miles de preguntas, ¿ puedo viajar?, ¿que es exactamente lo que puedo comer?, ¿ y si no me funciona el tratamiento habrá otros?, ¿ cómo afectará a mi trabajo?, ¿ cómo afectará a mi vida social y sentimental ?.

En esos momentos tu cabeza se convierte en una especie de batidora, con multitud de pensamientos y preocupaciones.

Con el tiempo lo controlarás, pero seguirán ahí, creo que no se van nunca, siempre hay algún miedo y alguna duda.

Y además con el paso del tiempo, todo el mundo a normalizado tu enfermedad y es como si no tuvieras nada, es como si todo fuera normal, se acabaron pues las ofertas de ayuda, todo gira si acaso hacía la compasión, ” pobrecito, que delgado está…”

En fin que el diagnóstico es un momento duro, que se prolonga en el tiempo, y para el que es necesario mucha cabeza fría, y mucha ayuda.

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