España

Hace un año, nací de nuevo.


Hoy hace una año, me operé y empecé mi nueva vida.

De ese día me acuerdo de todo, absolutamente de cada minuto, me levanté con unos dolores terribles, parecía que la tripa me iba a estallar.

Al sofá, por supuesto nada de comer, mi enano jugando mientras yo me retorcía de dolor, vino su madrina a traerle un huevo de pascua.

Cuando se fue ya no aguante más y llame a mi padre para que me llevara a urgencias, la despedida de mi enano fue terrible, pues no sabia que me iba a pasar y me dolió el alma.

Al coche y camino al Hospital, cada paso por un badén, me moría de dolor, llegamos, me pasaron rápido a un box, pues mis gritos de dolor eran fuertes, me pusieron analgésicos y por lo menos pude soportar el dolor.

Un placa, el resultado debió de ser tremendo, ya me lo dijo la digestivo, me hicieron un escáner, y ya no había dudas, había que operar.

Por primera vez vi a mi ángel de la guarda, el doctor Alcoba, me explico todo con claridad, la cosa era muy grave y había que esperar a abrir para saber que se encontraría.

De ahí a la habitación, estaba solo con mi padre, mi mujer y el tito Lorenzo, pero mi cabeza estaba con mi enano.

Me prepararon y camino al quirófano, con la alegría de que el Barça perdía 2 0, en Sevilla.

Entre en el quirófano, había mucha gente, dos minutos, me dijo algo el anestesista, y ya no recuerdo nada, hasta que me desperté pidiendo analgésicos, no porque me doliera nada, que no, sino por el recuerdo que tenía de cuando entre en urgencias.

Me desperté un rato cuando mi mujer y mi padre, enteraron en la unidad de críticos, para verme unos minutos y decirme que todo había ido bien, y enterarme que Messi no había respetado mi dolor y mientras estaba en el quirófano había llevado al Barça al empate a 2 2, una pena.

Fue probablemente el día más intenso de mi vida, pero gracias a mi ángel de la guarda el De Alcoba, y todo el equipo del Hospital de León, ha pasado ya un año, y mi calidad de vida es perfecta.

Peso 37 kilos más, puedo estar con mi niño, volver a cogerle en brazos, puedo trabajar, puedo hacer deporte, hoy he celebrado mi nuevo cumpleaños jugando al padel con mi padre.

Un año después solo tengo dentro de mi agradecimiento a nuestro sistema sanitario, que me salvo la vida, y me ha permitido volver a ser yo.

Aquel día no se me olvidará jamás, cada minuto, cada segundo, y me dejo una enseñanza, y es la calma con la que eres capaz de afrontar los momentos críticos cuando no queda otra opción, es lo que hay.

Así que no tiene sentido agobiarse con otras cosas.

Un año después, gracias, gracias y gracias, estoy en deuda.

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