España

Diálogos con el Bicho.

Suena el despertador, te despiertas, con pereza te tocas la tripa, y comienzan tus diálogos con el Bicho.

¿Cómo estás hoy?, ¿ vas a dar mucho por el…?, la respuesta es rápida y hace que en seguida sepas que día vas a tener.

Te levantas después de la primera charla y a desayunar, ya te ha quedado claro el grado de incordio que el Bicho te va a provocar, así que dependiendo de tu grado de obsesión y de su respuesta a tu primera pregunta, desayunas normal o tomas probioticos, mil productos naturales, te quitas la leche, y masticas todo cientos de veces para que el intestino trabaje poco.

Y hala a trabajar, de camino le vas diciendo que te deje trabajar tranquilo, ” haz el favor de dejarme tranquilo hoy, no tengo ganas de ir al baño 20 veces, y no me apetece nada que estés fastidiándome con dolores, tienes que darte cuenta que el resto del mundo no entiende lo fastidioso que eres y me van a mirar raro”.

Trabajas todo lo bien que puedes e incluso más, pues no tienes ganas de dar explicaciones, ni de ver caras raras por tu situación, así que sonrisita, y a trabajar como un bestia, para ser mejor que nadie, y que nadie sospeche.

Acaba él trabajo y a casa a comer, vuelves a hablar con él, ” oye tú, ¿que me vas a dejar comer hoy?, tenía pensado comer un filete con patatas fritas, y un helado de postre, pero no me fío un pelo de tus intenciones, y no tengo ganas de que me hagas pagar un peaje, ¿ que hago?”, muchas veces asumes el riesgo y otras la mayoría te echas atrás y acabas comiendo suave, poco y con miedo.

La siesta depende del nivel de ruido y los dolores que te provoque don molesto, y cualquier plan posterior, lo mismo.

Incluso en alguna hipotética cita, tiene un papel importante, primero porque no es fácil, tener una cita si estás súper flaco, con la cara hinchada, vas 10 veces al baño y estás con dolor y mal humor.

Pero si a pesar de todo consigues que alguién quede contigo, vuelves a hablar con este elemento y tratas de explicarle que te deje un poco tranquilo, ” oye pesado de las…, he quedado y me gustaría tener una noche tranquila, ¿ puedes hacer el favor de dejarme en paz unas horas, solo unas horas?, ya si eso mañana te pones otra vez pesado, pero déjame hoy un poquito de espacio, no hace falta que estemos siempre pegados”, como no vas a obtener respuesta, te la juegas y sales con la mejor de tus sonrisas.

Durante la cita, obviamente, tratas de estar bien, con tu mejor sonrisa y cara de felicidad total, pero de reojo e internamente estás charlando con el Bicho, y tratando de llegar a un acuerdo con el, para que todo vaya bien.

A veces lo consigues, a veces no, pero vivir con Crohn, es dialogar con él constantemente y en cualquier situación, siempre está ahí y siempre has de intentar convencerle para que te deje un poco en paz.

Déjanos tranquilos.

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