España

Flow.

Dícese del momento en que correr no te cuesta, vas a un ritmo rápido, devoras cada metro, y no sientes dolor, solo placer en el esfuerzo.

Yo nunca he encontrado el flow, jamás, siempre me cuesta, siempre me duele algo, siempre sufro.

Nunca he llegado a ese momento en el que todo fluye en la carrera, estuve cerca en la primera edición de los 10 km universitarios de león, en los que hice mi mejor marca en esta distancia, 42 minutos y mi oráculo quedó tercera, antes de ser descalificada por cometer alguna irregularidad.

Hoy el entrenamiento se presentaba complicado, notaba las piernas pesadas, los 108 saludos al sol, y la semana de trabajo, me tenían tieso.

Hacia frío,en concreto 0 grados cuando me disponía a salir del coche y empezar a correr por la candamia.

Aún así, y gracias a mi nueva motivación, que no es otra que mi orgullo, el cual está dolido por hacer quedar tan atrás a La Gacela y a Él Alemán en la San Silvestre.

Abrí la puerta del coche y empecé a entrenar, misteriosamente, paso algo que ningún sabio del entrenamiento sabría explicarme, empecé a sentirme bien, cada paso que daba me encontraba mejor, no necesitaba mirar el reloj, estaba a gusto, estaba bien, estaba feliz corriendo, no me dolía nada.

Encontré el ritmo al que correr sin sufrir, en el que ir disfrutando cada paso, el recorrido era duro, subidas, bajadas, el frío era importante, el camino estaba helado.

Pero daba igual, lo estaba pasando genial, incluso tarareaba alguna de las canciones que mis cascos, depositaban en mis oídos.

Probablemente no fuera el Flow famoso, pero se le parece bastante.

Lo mejor es que cuando entrenas así, te quedas con ganas de más, ya estoy deseando entrenar mañana.

Mi orgullo es un arma poderosa, y mi reto en este 2019, y sino en el 2020, es destrozar a La Gacela y a Él Alemán, desde el 30 de diciembre tengo ganas de ganarles, muchas.

Viva el Flow.

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