España

San Silvestre 2018.


9:30 Me despierto sin que suene ningún despertador, y eso es un lujo, desayuno un poco de lectura, y a despertar al enano que él también tiene que correr.

11:00 15 minutos de Yoga con el enano, siguiendo un vídeo de YouTube, no es lo mismo que con Clarissa pero es lo que hay hasta el día 9.

11:30 Pelea con el enano que se ha vuelto casero y no quiere salir, impongo el principio de autoridad, es decir se hace lo que yo digo, y nos vamos al parque.

13:00 Vuelta a casa, obviamente he de pelear de nuevo, pues quien antes no quería salir, ahora no quiere volver, esta vez me toca negociar, y vuelve encima de mis hombros, lastrando mis piernas para el esfuerzo posterior.

14:00 Comida y reposo.

16:30 Después de prepararnos, ropa, dorsal, pulsòmetro, partimos hacia Santo Domingo, lugar de reunión con La Gacela y El Alemán. Empiezo a estar nervioso.

17:00 Ambientazo, suena la música hay muchísima gente, mis nervios crecen, me despido del enano y el oráculo. Dan la salida a la carrera pequeña, animo a todo el mundo, así me relajo, aplaudo como un loco a los míos, que bien corren.

17:15 Calentamiento después de dejar la ropa en el guardarropa, nunca me ha gustado calentar, pero con La Gacela hay que calentar o por lo menos disimular, no olvidemos que el primer artículo de su carrera deportiva se titulaba “calentamiento trámite o beneficio”.

17:30 Música a todo trapo, salto, gritos, brazos en alto, se da la salida y a correr.

El Alemán sin hacerme ni caso, como era de esperar, se lanza en unos dos primeros km mucho más rápido de lo que me puedo permitir, da igual que les diga que no estoy para mas, creen que miento.

Así que a ritmos que no son los de una Tortuga, aguanto los dos primeros km, en ese momento bajo el ritmo y La Gacela y El Alemán se quedan conmigo a mi trote cochinero.

Mientras ellos charlan sobre lo divino y lo humano, yo me marco un ritmo lentísimo para mis liebres, e ideal para mi.

Un ritmo en el que puedo disfrutar, sin sufrir demasiado, e ir saludando a la gente, aunque sea criticado por ellos.

Gracias al Alemán, veo a mis padres que están actuando como voluntarios y me aplauden a rabiar.

Giramos el puente de los leones, por allí nos ven Juarez, Antonio, Leira, que se sorprenden de ver a La Gacela tan atrás, el rápidamente explica que es por acompañar a la Tortuga, y yo acepto de buen grado su sacrificio.

Me caliento un poco, es cuesta abajo, y veo la meta, pero me dura poco, pues no puedo apretar mucho, frustrando al Alemán, que está a tope.

Giramos a la derecha en el pabellón,y mi enano sale a mi encuentro con una cara de felicidad que me emociona, le cojo de la mano y corremos los últimos 100 metros, cruzo la meta, le doy un beso, me emociono.

Me invaden un montón de sentimientos, pero sobre todo de alegría, he vuelto a disfrutar, del ambiente, de la carrera, de los amigos, y de mí mismo.

De estar sano, de poder correr, de ver que puedo estar bien.

18:30 Me voy a casa, me ducho, y ya estoy pensando en cómo entrenar, para llegar lo mejor posible a la media maratón de Leòn, que es sin duda la carrera que más me gusta del mundo.

En la que empezó todo.

Resumen final #jodetebicho, esta vez no has podido.

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