España

10 tonterías que hacemos los padres, en el deporte. 


Después de muchos años practicando deporte, y entrenando a niños que practican su deporte favorito, he visto muchas cosas que hacen los papas y las mamás de los niños que he entrenado, o a los que veo practicar deporte. Todo lo que expongo a continuación, lo he visto más de una vez. Como se diría en las películas este relato está basado en hechos reales.

– Una de mis favoritas, es ese momento en que el padre te lleva por primera vez a su hijo a jugar, y te dice, “dale caña, ehhh, espabilale”, en ese momento ya sabes que ese papa va a molestar a lo largo del año, y te preguntas, ¿ por qué no le da caña él?. O sea que yo que estoy como mucho 6 horas a la semana con el niño, tengo que darle caña, el papa que está todos los días con él, no puede darle caña. Ese papa sin duda va a ser un problema.

– Otra de la que tienen mucha culpa los entrenadores, es que los papás lleven a los niños cambiados de casa, y al terminar el entrenamiento o partido no se duchen y se vayan tal cuál vinieron, eso sí totalmente sucios y sudados. Esto trae como consecuencia una falta de autonomía del niño, que no se viste solo, se les quita tiempo de vestuario donde se desarrollan lazos de unión con los compañeros, y es totalmente antihigiénico que el niño se vaya sudado, suba en el coche hacia casa y tarde 30 minutos en ducharse desde que acabó el entrenamiento, aquí está la raíz de muchos catarros. Lo mejor de hacer deporte es ducharte según acabas. Pero la moda ahora es no hacerlo.

– También ocurre que cuando llueve, abrigamos a los niños para evitar que pasen frío, guantes, mallas, gorros, etc…, craso error, cuando llueve todas esas prendas se mojan y si el niño se para que se va a parar en algún momento del partido o del entrenamiento, esa ropa mojada hará que se congele, y coja uno de esos temidos catarros. Una cosa es abrigarle y otra pensar que va al polo. ¡Que va a estar corriendo!.

– Hay un momento muy divertido de la relación con los padres, y ese que ocurre, cuando acaba el partido y el susodicho aprovecha tu camino hacia el vestuario para esperarte, con cara de sabio que te va a dar un consejo. Consejo que siempre tiene que ver con lo poco que juega su hijo, o la posición en la que le pones, o para dejarte caer lo increíble de haber podido perder ese partido. Quieras o no,es imposible esquivarles, pues cual GPS calculan tu trayectoria hasta el vestuario y salen a tu encuentro sin darte la posibilidad  de esquivarles.

– Viajas fuera a jugar, el club contrata un autobús que no es gratis, van todos, pero para volver la mitad o más del equipo son traídos a casa por los papas, entre los que se quedan a comer por ahí, los que van a ver su prima, y los que quieren llegar pronto a casa, se te da de baja para el viaje media plantilla. Eso sí, sí para el siguiente viaje, propones que vayan en coche y así ahorrarse el autobús, ya que no vuelven en el, se enfadarán y te dirán que una leche.

– Cuando empieza el partido, los hay de todo tipo, los que se ponen en manada, para gritar e intentar animar, aunque en realidad solo transmiten nerviosísimo y ansiedad a sus hijos. Los que creen que saben de fútbol, y se ponen solos , no quieren mezclarse con los que para el no tienen ni idea, y además esa soledad les viene bien , para dar instrucciones a su hijo, y faltar al respeto así al entrenador. De los que protestan al árbitro mejor ni hablar. Y los que ven el partido calladitos que sería lo mejor están en peligro de extinción.

– Una tontería muy grande es sin duda el partido que en la fiesta de fin de curso del club, juegan contra sus hijos, nunca he visto uno en el que no se lesione alguno, caen como moscas.

– Existe el padre que nunca desaprovecha una oportunidad para dejarte caer la alineación, de múltiples maneras, a mí me llegaron a enviar un anónimo, por si me confundía y sacaba a quien me diera la gana.

– Y una especie muy perniciosa para su hijo, es el papá de portero que se pone detrás de la portería, en cuanto le ves ir hacia allí, cierras los ojos y piensas que se acabo, que va a poner tan nervioso al niño, que va a resultar imposible que disfrute del partido. Pero es imposible hacerle entender que sobre, no lo quitan de allí ni los GEOS.

– Y nos quedan los papás directores deportivos, que saben mejor que nadie donde debe jugar su hijo, en el A, en el B, y te suele decir aquello de ” es mejor que juegue con sus amigos”, como sino pudiera hacer nuevos amigos. Hay casos o inclusos en los que prefieren que este en un A y no juegue a estra en un B y que juegue. Si además le convocan con equipo superior en lugar de alegrarse se enfadan, ” ¿ y si les dan muchas patadas?”. Estos papas suelen cambiar al niño de equipo cada uno o dos años. Y la mayoría dejan el fútbol con 15 o 16 años.

Los papás hacen muchas bien, pero muchos no hacen la principal, que es dejar a sus hijos en paz, en manos del entrenador y del club, para que puedan disfrutar del deporte.

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