España

Cuando éramos chavales.


Nuestra generación es quizá la última o la penúltima en la que nuestras madres, se dedicaban en exclusiva a la casa y a cuidarnos, ahora además trabajan fuera de casa.

Eso marca una gran diferencia con los chavales de ahora.

Yo creo que en mi colegio solo existía el comedor para las internas, a comer íbamos todos a casa, con mama, ganábamos por tanto en la calidad de lo que comíamos. Por no hablar de la merienda, que eran bocadillos de verdad, por lo menos media barra, nada de bollitos.

Tu madre estaba pendiente de ti pero en la distancia, jugabas en la calle y solo oías sus gritos para que subieras a merendar, si al tercer grito no aparecías, ella bajaba a por ti, te caía una reprimenda estilo, “¿ estás sordo o qué? “, te daba el bocadillo y continuabas, hasta que…, hasta que quien sino, tu mamá volvía a gritar desde la ventana, ” la cena está hecha, no me hagas bajar a por ti “. Era mejor obedecer. Que verbo más en desuso.

Hoy en día jugar en la calle es una quimera, los llevamos al parque y están más escoltados por los papis que el emperador de Roma por los pretorianos. La merienda suelen ser bollitos o algo de fácil preparación, porque no tenemos tiempo para hacer otra cosa.

Ya a edad temprana íbamos solos al colegio y a nuestras actividades, yo por ejemplo iba a entrenar a fútbol, cruzando prados, si como suena, a lo loco, esto facilitaba que un personaje llamado Guzman cometiera sobre mi pequeños hurtos, según él para pagarse el autobús, siempre me cortaba el paso con una bici. Acabamos siendo amigos, y ya al final me lo pedía de manera cortes, por lo que no lo consideraba ya ni un robo, era más bien una donación.

Por supuesto ni se me ocurría comentarlo en casa, para evitar llevarme una colleja por gilipollas. Con el ya consabido “¿ eres tonto o qué ?”.

Hoy en día es impensable que los niños vayan solos a algún sitio, siempre escoltados o en grupo, más bien en manada.

Por supuesto los móviles e internet no existían.

 Cuando tu madre quería saber de ti, gritaba mucho, y aparecías, vaya si aparecías. O ponía en marcha una intrincada red de espionaje, por la que sin saber tu muy bien como lo hacía, se enteraba de todo, lo que habías comprado en el quiosco, con quien ibas, lo que habías tomado por ahí y en que maquina de los recreativos habías gastado tus cinco duros. Si si acojonante.

Si porque a los chavales de entonces, nos cuidaban todos, todos nos reñían y tu agachabas la cabeza y a obedecer, que sino el resultado era… Daba igual quién te viera liarla, te caía bronca y tu rezabas para que no formase parte de la red de espionaje de mama y que no se enterara. Eso sí ni se te ocurriría contestar a quién te echaba la bronca.

Prueba hoy en día a reñir a un chaval que no sea tu hijo, la colleja  te la llevas tú. Así que aunque el niño la este liando pardisima, tu callado, que haga lo que quiera, como mucho piensas, ” ¿ no tendrá papas ?”.

Otro día hablamos del respeto que existía a los profesores, merece un capítulo a parte, y cuando se perdió.

Las consolas no existían o estaban en pañales, por lo que jugábamos a lo bestia, si a lo bestia, nosotros por ejemplo jugábamos a la ” trapa “, cuando pasábamos cerca de una trapa y estábamos despistados, cualquiera podía empujarte y tirarte contra ella, era divertido, y nunca nos enfadamos ni nos pasó nada, más allá de alguna mancha.

No había w up, y si quedábamos y nos encontrábamos, no se sabe cómo, pero éramos capaces de juntarnos y divertirnos, y lo mejor cuando estábamos juntos, hablábamos entre nosotros, no mirábamos a una pantalla, capaces de estar sentados en un banco de un parque horas, sin más entretenimiento que hablar y meternos unos con otros, incluso a veces demasiado.
Si, jugábamos a fútbol y a baloncesto sin normas, sin árbitro, después de saltar las vallas de un colegio, que locos, que si que no quedábamos para beber en un parking, que quedábamos para jugar a fútbol, míticas pachangas con Casca y sus chicos, duraban en torno a 5 horas y fuera cual fuera el resultado, siempre acababan en ” quien marque gana”, eso di era presión y no lo que tiene Julen el domingo. Incluso nos peleábamos y discutíamos por el resultado, y discusiones gordas ehhh, ¿verdad Gacela ?, no eran pasos.

Eran otros tiempos, ni mejores ni peores ( a mí me gustaba), pero no se parece en nada a lo que pasa hoy.

Me ha entrado nostalgia, creo y es solo una opinión que éramos menos gilis que ahora, no se.

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Un comentario en “Cuando éramos chavales.

  1. Arco en Cero dijo:

    Me hizo acordar a un libro, La Resistencia, de Sábato, que habla justamente de estos cambios en la forma de vivir y relacionarse (y eso que es anterior al auge de la banda ancha, la fibra óptica y la invención del smartphone).
    En principio, yo tengo 26 años, pero agradezco haber crecido jugando a la pelota en la plaza con mis hermanos, a contramano de mis amiguitos del colegio que se quedaban en la casa jugando al sega y la PlayStation 1.
    Como lo veo hoy, que los niños crecen con sus propios Smart, tablets, y enchufados a internet las 24 horas, esa tendencia que marcás se acentúa. Habrá que empezar a recapacitar.
    Saludos desde Argentina!

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