España

Hay diferentes maneras de ganar.


Este año he preferido no entrenar, me apetece tener las tardes y los fines de semana libres y con salud, para poder divertirme con mi enano, así que toca año sin fútbol.

Ahora miro hacia atrás en mis años como entrenador, y me sorprende lo burro que era con los árbitros ( protestaba demasiado), les pido perdón, simplemente es una de las mayores tonterías que puedes hacer, no sirve para nada y demuestra tu incapacidad y tu impotencia.

Me sorprende la excesiva importancia que les daba a los resultados.

Viéndolo ahora con perspectiva, no me acuerdo de demasiados resultados, me acuerdo de los títulos es cierto, pero me acuerdo más de cada uno de los chicos que he entrenado.

Ahora cuando me cruzo con ellos y con sus padres y me cuentan a que se dedican, me doy cuenta de una cosa, si he entrenado a 200 niños, solo uno puede llegar a vivir del fútbol, eso es un 0,5 % del total, los demás viven de otra cosa.

Los hay ingenieros, informáticos, en el CERN, en Mercadona, conduciendo el AVE, algunos siguen estudiando, y lo que tengo claro es que los resultados que tenían cuando jugaban no era lo importante, lo importante era lo que hacíamos para intentar ganar.

El compromiso, la aceptación de los fallos, la puntualidad, el respeto, la capacidad de soportar la presión, poder divertirse, y lo más importante adquirir una cultura del esfuerzo, todo eso les ha servido en su vida normal.

Con el paso del tiempo, sobre todo los que no vivimos del fútbol, nos damos cuenta de lo absurdo de dar tanta importancia al resultado, repito solo un 0,5 % de los niños que he entrenado pueden llegar a vivir del fútbol, los demás lo que sacan del fútbol, son los valores que pueden ayudarte a ganar, pero que no te garantizan nada.

Por eso no entiendo el exceso de resultadismo, es importante competir si, pero no debe ser lo único, porque con los años te das cuenta de la importancia de todo lo demás.

Nunca hay que olvidar lo importante de verdad, y lo importante es educar, y la mejor manera de educar es con el ejemplo.

El que quiera ganar a cualquier precio que lo haga.

Mis mejores recuerdos no son los títulos, son los momentos que pase con cada uno de los chicos, los buenos y los malos, porque en cada uno de ellos he podido intentar enseñar algo a los niños y esa oportunidad no se debe dejar escapar por los tres puntos de cada partido.

Yo estoy orgulloso de todos, del que puede ser futbolista, y de los 199 que no lo serán pero salen adelante con esfuerzo en su día a día.

Orgulloso de todos y de lo bien que lo pasamos.

No debemos dejar de educar por ganar es totalmente absurdo.

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