España

El parque 2. 

Hace tiempo ya escribí, un post sobre los parques, esa jungla donde mandan los enanos, o deberían mandar ellos al menos.

Ahora y por desgracia cuando voy al parque con mi enano, tengo que llevar de refuerzo a mi padre y a mí oráculo, pues yo no puedo cargar con el niño si le pasara algo.

También debido a que no aguanto mucho rato de pie me siento en un banco y observo, y sin duda es muy gracioso ver y darse cuenta de todo lo que pasa.

 En la zona de juegos hay más padres, madres, abuelos y abuelas que niños, a mí me resulta imposible ver desde el banco a mi hijo.

Todos los vigilantes llevan la merienda del niño en la mano, y le persiguen para dársela, como si el pequeñajo no pudiese ir a por ella cuando tenga ganas, no, no, tiene que comer y si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma, es una persecución brutal. No hay tregua, o comes o comes, y además que sabrás tú, si tienes hambre o no, comes y punto.

A esto hay que añadir el modo protector de los vigilantes, a un metro del niño y con la mano que les sobra de la merienda en tensión y constantemente alargada, gritando “no te subas ahí”, “cuidado “, ” hay que compartir “, ” venga un mordisco “, ” deja al otro niño “, al final los pequeños reciben más órdenes jugando en el parque, que en el colegio del que acaban de salir. 

Yo creo que  llegan a casa con dolor de cabeza y acojonados,  pensando que han estado de expedición con Jesus Calleja y no jugando en el tobogán, todo han sido riesgos. Yo ya le he comprado un casco, y un traje con protecciones al mío, que no quiero líos, si se da un golpe.

A lo mejor llega el día en que los papis y familiares cercanos de las criaturas nos quedamos a una distancia prudencial, y les dejamos que practiquen lo que un amigo mío llama juego libre, y en otras épocas si podíamos hacer, yo no recuerdo a mis padres detrás de mi, sin duda son otros tiempos, pero sinceramente creo que somos muy pesados.

Libertad para los niños ya, que puedan jugar. Si papi tiene miedo que se lo coma y no me la traslade a mi.

Hay que desterrar esa persecución, los niños no son tontos, son niños, vigilar si, agobiar no.

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