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7 de febrero.

8:50 He dejado el paquete en el colegio, allí está feliz con sus compañeros y su profesora, mola ver que su amor por ti se diluye en cuanto ve a sus amigos. Que disfrute. Hace un frío de la h…

9:00 Desayuno por segunda vez, hoy me pido un croissant ( no sé si está bien escrito), y es que comer sano está bien, pero no quiero volverme un talibán de la dieta, pues por mucho que leo nada indica que esté relacionada con el Crohn. Así que comer sano si, pero sin pasarse, y además necesito engordar, y no lo consigo, acepto donaciones de kilos, interesados llamarme.

9:30 En el hospital para sacarme sangre, el sintrom quiere saber si está funcionando bien o hay que ajustarlo. Soy el más joven, el siguiente tiene unos 20 años más que yo, y allí estamos todos con cara de felicidad, dispuestos al pinchazo, y consiguiente morado, tengo colección. En dos horas los resultados yuhuuuu, y la dosis ajustada.

10:00 Paso a buscar a mi padre para hacer un poco de gym, sale a buscarme a una glorieta sin avisarme y me riñe porque no le vi, si es que estoy tonto, ¿ como no miro en todas las glorietas? , solo a mí se me ocurre ir a donde habíamos quedado.

10:00 a 13:00 Franja horaria con varias actividades que prefiero no contar, pues no doy el nivel adecuado ( gym, cocina, estudios, ojo que son secretas) . Sigue haciendo un frío de la h…, conclusión no hay cambio climático, o por lo menos no hoy.

14:00 hasta buscar al gordo Estudio para el carnet de consejero de seguridad en el transporte de materias peligrosas en carretera, si el título es largo, no os cuento los apuntes. Intento entender algo, pero me cuesta, supongo que con los días, comprenderé todo mejor, sino a memorizar, y eso no me gusta nada. Ojito con transportar materiales inflamables, que me voy a poner quisquilloso.

17:00 Ya tengo al gordo, así que la tarde es jugar con él, leerle, entreternerle y que me entretenga, y así pasa la tarde rápido. Lo bueno de estar con él es que no tiene que pasar nada extraordinario para que sea una tarde genial, porque él la hace entretenida y divertida, tiene un don. Creo que los adultos hemos perdido esa capacidad, de aprender de cada cosa y asombrarnos.

19:30 Clase de yoga, mi profesora después de un saludo al sol ejecutado por mi cuerpecillo de manera magistral, me dice ” muy bien Álvaro, perfecto”. Y mi reacción es emocionarme, incluso una lagrimilla se me escapa, y es que pensando, hacia mucho que nadie me decía que lo había bien, creo que fue en un curso en Madrid de la empresa, y fue una consultora externa, que se dio cuenta de mi tremendo potencial, los que están cerca de ti tienenpoca costumbre, y no te lo dicen, aunque sepan que lo has hecho bien, ¿para qué?.

 Y aquí recuerdo la importancia del refuerzo positivo, me lo apunto para el enano, y sigo disfrutando de mis lamentables posturas. Viva el Yoga.

22:00 Un poco más de estudio o lectura y a dormir, joder que frío hace este febrero, pero hoy el bicho solo me ha molestado a ratos, unos cuantos pero a ratos, le estoy ganando.

Un día cualquiera.

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Tercera edición premios #jodetebicho.

Reunido en la tarde de ayer el jurado en una sesión extraordinaria y de urgencia, decidió por unanimidad, no sin antes tener  un duro debate, premiar, con la chapa más deseada de León a:

Don Álvaro García Villanueva, alias el Piri, (o sea yo),que atesora los siguientes méritos:

Su pelea constante con el Bicho, que a veces parece que le gana, a veces puede dar la sensación de que le derrota, pero no, es solo apariencia pues él personaje en cuestión sigue en la pelea hacia la victoria final, o por lo menos el empate, que punto es punto.

Dos años pasándolo mal, no han hecho que el personaje en cuestión frene en su lucha. Solo él sabe lo que ha pasado y a pesar de ello, y a pesar de tener muchos momentos de duda, ha seguido peleando sin bajar la guardia, porque el Bicho está alerta las 24 horas del día y no se le puede dar ventaja.

A pesar de las durisimas circunstancias por las que ha pasado, siempre ha intentado tener una actitud positiva, está claro que no siempre lo ha conseguido, pero hay que entender las dificultades, y lo que es seguro es que siempre lo ha intentado, tiene una gran maestra ( verdad mami).

Su intento de dar visibilidad al bicho y a sú pelea, es muy importante que nos entiendan, pues por mucho  que digan que te apoyan, no te engañes, en esto estás solo, pues únicamente quien lo pasa te entiende, los demas solo pueden empujar un poquito y eso pasa porque nos comprendan, y no es fácil, ni un poco, porque la gente ni ve ni quiere ver lo que te pasa, es algo que llevas por dentro, y eso complica la situación. Tenemos que conseguir que nos comprendan y para ello es necesario la visibilidad.

Su intento de seguir viviendo, es la única manera de no volverse loco, a pesar de los dolores, las molestias, la fatiga… hay que intentar hacer cosas para que la mente se olvide aunque sea un rato del bicho. Tampoco lo ha conseguido al 100 % pero su esfuerzo por conseguirlo está ahí.

Su negación a darse por vencido, quiere curarse, o por lo menos llegar a ese estado idílico que se llama Remisión, algo así como el paraíso, donde la PRC está entre 0 y 5, no tienes dolores, vas una vez al baño, no te provoca espasmos, puedes comer lo que quieras más o menos. Tienes fuerza para hacer lo que te da la gana, volver a correr, a trabajar, a estudiar, pero no a rastras sino con garantías. Ese paraíso de la remisión es el paraíso hacia el que va nuestro premiado, pues sino se ha rendido hasta ahora no creo que haga hoy.

Estas son las razones que da el jurado para premiar a este personaje, a lo que yo añado y que no le parezca mal a nadie, que cojones, porque me lo merezco ( como en su día grito Michel), porque yo lo valgo, y porque solo lo voy a compartir con mi enano, que me da más fuerzas que cualquier pastilla. Me lo merezco más que nadie, o por lo menos igual que todos aquellos enfermos que lo pasan mal, porque no somos máquinas de luchar, porque tenemos bajones, porque queremos llorar, porque no estamos así porque nos apetezca, porque somos cojonudos, y aunque nos cueste hacemos todo por estar bien. 

Por eso me lo merezco y punto.

Seguimos pues en él camino. Pero con chapista, moriros de envidia, el que la quiera que mueva el culo y de visibilidad al Bicho.

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Domingo día de correr.

Los domingos me gusta escribir de correr, es el día en que mi mente recuerda mis carreras, igual es por eso de la tirada larga que suele ser los domingos.

Hoy toca recordar las carreras esos días que te pones el dorsal y te transformas de corredor en atleta o eso crees tú. Porque antes, durante y después de las carreras pasan cosas muy curiosas, pero mucho.

Antes de la carrera, está el café previo con los amigos o compañeros de club, aquí surgen las conversaciones sobre lo mal que estamos, es casi imposible encontrar un corredor que te hable de que bien le ha ido la preparación, casi imposible. 

Otra conversación es la escatologica y tú capacidad para ir al baño y no tener que parar durante la carrera, se entrecruzan ambas conversaciones, y es casi imposible hablar de otra cosa.

También antes de la carrera está el calentamiento, aquí cada uno tiene su ritual, correr un poco, saludar, ponerse la ropa adecuacada, pero sea como sea al final todo acaba con el pipí del miedo que nos relaja antes de salir.

Una vez que empieza la competición, te aceleras, es casi imposible salir al ritmo que tenías marcado, porque te dejas llevar por la masa y por el efecto dorsal, así que hasta que pasa un rato vas más rápido de lo que deberías. 

Cuando por fin haces grupeta, y vas ya a tu ritmo, siempre hay alguien que te altera, porque te habla, porque te da consejos, porque se convierte en liebre sin que se lo pidas, y vas un rato incómodo, hasta que o te acostumbras o te libras.

Por fin vas a tu ritmo, el que sea, y ves si se van a cumplir tus objetivos o no, porque lo ves rápido, y entonces o bien té animas si vas bien, o te toca reajustar si ves que no vas bien, eso sí jamás te planteas abandonar eso nunca.

La meta está ahí, llegas, siempre hay alguien que te esprinta para quedar el mil quinientos trece, y es que un segundo arriba o abajo es clave. Y te da rabia, aunque disimules, incluso té planteas disputarle el sprint, pero te parece ridiculez y no lo haces, o si.

Con la carrera terminada, o estás contento por cumplir con tus objetivos, o no porque como dijiste en el café y nadie te creyó no habías entrenado bien. Y es que este deporte es muy sincero, no te da sorpresas gratis, o has entrenado o lo vas a hacer mal. No van a existir milagros, no en este deporte no, este deporte es muy justo.

Eso sí después de la carrera y sea cual sea el resultado, saludos, abrazos, y si puede ser una comida con familia y amigos, corredores o no, y a pensar en la siguiente, que él vicio es el vicio.

Eso sí el que vaya a la comida y no sea corredor, que se prepare porque podéis imaginar de que se va a háblate, ritmos, recorridos, entrenas, carreras…, así que toca aguantarnos.

Y es que los domingos son días de correr.

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Cosas que no entiendo, el vestuario.

Hay muchas cosas en el fútbol base que no entiendo, y cuando digo que no entiendo es que no entiendo, no necesariamente estarán bien o mal, simplemente en mi cabeza producen un efecto de incomprensión.

Los niños y los no tan niños no cuidan el material, cada año se pierden un montón de balones, se rompen conos, picas, escaleras de coordinación…, esto les supone a los clubs un gasto adicional totalmente evitable, y demuestra una falta de responsabilidad grande.

Los chicos y los no tan chicos, no se duchan después de entrenar y muchos ni siquiera en los partidos, siempre me ha pareceido que la ducha de después del esfuerzo es lo mejor del deporte, es además un rato en el que en el vestuario haces equipo, pasas un rato hablando con tus compañeros y te vas a casa limpio y radiante. Pues ahora parece que no, que es hasta peligroso por supuestos catarros y yo que sé que más cosas.

Los chicos y los no tan chicos llegan a entrenar y a jugar ya cambiados, ojo, incluso con las botas puestas, volvemos a lo mismo, no aprenden a cambiarse solos, y no pasan momentos en el vestuario que sirven y mucho para hacer equipo. Algún juvenil he visto yo que no sabe atarse las botas, y no exagero.

Los chicos y los no tan chicos, son agobiados por sus papas y mamás que continuamente se asoman a la puerta del vestuario, para ver si han acabado, si se han puesto las 16 prendas que estipula el reglamento materno paternal según la temperatura y humedad del día, y cerciorarse de que su chico está en perfecto estado.

Por supuesto los chicos y no tan chicos, salen por la puerta y tiran la mochila al suelo sin ni siquiera mirar a los ojos a sus padres, que eso sí captan la orden indirecta se agachan y cargan con el pesado bulto de su hijo, pues no queremos que sufra demasiado después de un duro partido.

Los chicos y no tan chicos por supuesto y ante tanta vigilancia y atención, nunca recogerán el vestuario que suele quedar como una pocilga, y se olvidarán unas cuantas prendas, pues no es necesario que sean responsables ya tienen quien les vigile y lo haga por ellos.

El resumen es que se ha perdido esa parte sagrada que tenía el vestuario, donde solo entraba el entrenador y los jugadores, donde pasabas un rato charlando antes de entrenar y jugar, y mientras te duchabas. Eso hace mucho más equipo que todas las meriendas y tonterías que se hacen ahora. Las confesiones, las bromas del vestuario, las discusiones, todo eso ya no existe porque casi no pasan tiempo en el vestuario.

Pero después se nos llena la boca hablando de educar en valores, pero que recoja el que viene detrás y cuide el material otro, ¿ y para que cuidar mi propia higiene?. No podemos perder tiempo en enseñar esto, que el sábado nos jugamos tres puntos vitales para quedar los novenos en la liga alevin.

Una pena, pero que conste que solo digo que no lo entiendo, que igual el equivocado soy yo.

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