España

Domingo día de correr.

Los domingos me gusta escribir de correr, es el día en que mi mente recuerda mis carreras, igual es por eso de la tirada larga que suele ser los domingos.

Hoy toca recordar las carreras esos días que te pones el dorsal y te transformas de corredor en atleta o eso crees tú. Porque antes, durante y después de las carreras pasan cosas muy curiosas, pero mucho.

Antes de la carrera, está el café previo con los amigos o compañeros de club, aquí surgen las conversaciones sobre lo mal que estamos, es casi imposible encontrar un corredor que te hable de que bien le ha ido la preparación, casi imposible. 

Otra conversación es la escatologica y tú capacidad para ir al baño y no tener que parar durante la carrera, se entrecruzan ambas conversaciones, y es casi imposible hablar de otra cosa.

También antes de la carrera está el calentamiento, aquí cada uno tiene su ritual, correr un poco, saludar, ponerse la ropa adecuacada, pero sea como sea al final todo acaba con el pipí del miedo que nos relaja antes de salir.

Una vez que empieza la competición, te aceleras, es casi imposible salir al ritmo que tenías marcado, porque te dejas llevar por la masa y por el efecto dorsal, así que hasta que pasa un rato vas más rápido de lo que deberías. 

Cuando por fin haces grupeta, y vas ya a tu ritmo, siempre hay alguien que te altera, porque te habla, porque te da consejos, porque se convierte en liebre sin que se lo pidas, y vas un rato incómodo, hasta que o te acostumbras o te libras.

Por fin vas a tu ritmo, el que sea, y ves si se van a cumplir tus objetivos o no, porque lo ves rápido, y entonces o bien té animas si vas bien, o te toca reajustar si ves que no vas bien, eso sí jamás te planteas abandonar eso nunca.

La meta está ahí, llegas, siempre hay alguien que te esprinta para quedar el mil quinientos trece, y es que un segundo arriba o abajo es clave. Y te da rabia, aunque disimules, incluso té planteas disputarle el sprint, pero te parece ridiculez y no lo haces, o si.

Con la carrera terminada, o estás contento por cumplir con tus objetivos, o no porque como dijiste en el café y nadie te creyó no habías entrenado bien. Y es que este deporte es muy sincero, no te da sorpresas gratis, o has entrenado o lo vas a hacer mal. No van a existir milagros, no en este deporte no, este deporte es muy justo.

Eso sí después de la carrera y sea cual sea el resultado, saludos, abrazos, y si puede ser una comida con familia y amigos, corredores o no, y a pensar en la siguiente, que él vicio es el vicio.

Eso sí el que vaya a la comida y no sea corredor, que se prepare porque podéis imaginar de que se va a háblate, ritmos, recorridos, entrenas, carreras…, así que toca aguantarnos.

Y es que los domingos son días de correr.

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