España

41 años, jodete bicho.

Ayer cumplí 41 años, no voy a repetir lo guapo y fantástico que estoy, porque salta a la vista, solo hay que mirarme. Lo que si haré es dar las gracias por las muchas felicitaciones que recibí.

Días como el de ayer sirven para cargar pilas, para darte cuenta que aunque a veces lo creas no estás solo, para ver que una palabra de animo hace más que muchas pastillas.

Que el bicho no se enfrenta solo al que sufre la enfermedad, se enfrenta a todos los que cerca de él le dan animo y apoyo, y ayer hubo mucha gente que me dedico aunque fuera solo un segundo, que se acordo de mi. 

Gracias a todos, muchísimas gracias, cada palabra de felicitación y animo es una inyección de fuerza y moral.


Y a esto se añade que tengo la mejor mujer del mundo, y un enano fantástico, que me hicieron soplar las velas, y bailar un poco, y sonreír, y consiguieron que gritase, que fuese feliz, y que el bicho no estuviese en mi mente, a ellos no les doy las gracias, les doy toda mi vida, porque son mis dos motores, para seguir en la lucha

Asi que de mi 41 cumpleaños, insisto en un fantástico estado, sacó la siguiente conclusión, por si no quedaba claro.

JODETE BICHO. 🐞

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Actividad o pasividad ante el bichito (crohn).

Cuando tienes un brote, o cuando estás en remisión, tenemos dos posibilidades, tener una actitud pasiva o activa en la recuperación. 

Pasivamente sería algo así como esperar a que los medicamentos, las muchas pastillitas e inyecciones que nos ponemos, hagan su efecto. Que estas cosas que tomamos de nombres raros, funcionen y hagan que el bicho se relaje un poco.

La otra es tomar una actitud activa de pelea con el bicho. Sin dejar de tomar las pastilllitas y pincharte las inyecciones, llevar a cabo una serie de acciones para favorecer la recuperación. Vendría a ser algo así como tratar la pelea con el bichito, como una lesión deportiva de la que hay que recuerarse. Y para eso hago todo lo que está en mi mano ( rehabilitación).

Un poco de gimnasio, que con tanto corticoide, el músculo desaparece, y se trata de mantenerlo e incluso recuperarlo.

Un poco de natación, deporte sin impacto, que ayuda a tonificar, y no machaca el cuerpo.

Un poco de yoga, maravilloso, estiras, recuperas, pero sobre todo, te relajas y liberas las malas energías.

Un poco de cinta, elíptica, remo, algo cardiovascular sin mucho impacto, para transferir el trabajo de pesas, y que los musculitos sigan ahí.

Y a todo esto, no hay que olvidar el trabajo mental. Toda esta actividad ayudará a no pensar tanto en el bicho, pero además tenemos que sentirnos útiles.

Un poco de lectura, te permite aprender, imaginar, relajar y seguir informado de aquello que te guste.

Un poco de formación, puede que estemos de baja, pero hay que aprovechar si se puede para formarse, yo sí puedo evitarlo no quiero una incapacidad, no. Lo que quiero es aprovechar, aprender más, sentirme mejor, y volver a trabajar habiendo mejorado.

Un poco no, un mucho de amigos y familia, salir con ellos, disfrutar de ellos, y que ellos disfruten de ti. Los buenos momentos que tengas han de ser para ellos, que por eso te aguantan los malos.

Se trata de no sentarse a esperar, se trata de intentar hacer algo contra este bichito pesado. Estar activo no es mágico, hay días que funciona y días que no. Lo que si es seguro es que ayuda a pasar el trance, y a que el bichito se relaje.

Yo intento ser activo, porque de cada brote he salido más fuerte, y de este pienso salir como un toro.

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¿ Qué hago viendo un entrenamiento?

Cuando llevó al enano al colegio, le dejo y me voy, para volver a la hora que me toca a por él, y entonces le pregunto qué tal el día. La respuesta suele ser el silencio, pero por su cara, por su alegría, yo sé que a estado bien, contento y feliz. No necesito más.

Y esto me hace preguntarme porque en el deporte base, en especial en el fútbol, que es el que más conozco, existen padres que llevan al niño al entrenamiento, y no, no se marchan, se quedan para ver in sitú el desarrollo del mismo.

¿ Que necesidad tienen de ver el entrenamiento?, ¿ no estarán mejor tomando un café, alejados del frío?, ¿ que ventajas obtienen por estar 1 hora, 30 minutos viendo cada ejercicio que hace su niño?…

Se me ocurren más preguntas, pero la principal, es ¿ por qué ese padre no respeta el espacio de su hijo?. Cuando le llevó a una actividad, he de dejar que sea él, el que gestione la misma con su monitor. Si el niño no está feliz, que te lo hará saber, es muy fácil, le sacas y listo. Pero vigilar cada paso que da, en mi opinión, solo conduce a generarle inseguridad, le estás demostrando que tiene a papi detrás, y estás creando precedentes para cuando surga un problema, que surgirá.

¿ no será mejor, dejarle ir a tomar café, y confiar en él?.

Con el tiempo debe aprender a gestionar su espacio, pero para eso ha de tenerlo, si se lo quito, simplemente estaré presionándole, a la vez que le quitó libertad.

Por eso, los papis no pintamos nada, pero nada, viendo los entrenamientos, estamos mejor aprovechando ese rato para otras cosas. Yo me voy a tomar un café y leer, y cuando pueda correr aprovechare para entrenar, que el tiempo no sobra.

Vamos a dejarles en paz. 

Se trata solo de confiar, no de vigilar.

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72,1 Un poco mejor.

Hemos roto la barrera de los 70 kilos, y la hemos roto con fuerza, 72 kilos. 

Ayer me tocó revisión en Endocrino, y además de pesarme, me miran las impedancias o algo así, para saber mi tanto por ciento de agua, grasa, y músculo.

Bueno pues en este pesaje, 2,1 kilos más que en octubre, 0,5 de grasa y atención, repito atención, 1,6 kilos de músculo. 

Si lo habéis leído bien 1,6 kilos de músculo, y es que se me ve a simple vista, que cuerpazo se me está poniendo y es solo el principio. El Gorila está asustado, él sabe porque.

La realidad es que voy mejor, y que el trabajo para no perder masa muscular, pese a los corticoides, funciona, y eso me da un empujón moral.

Y es que me estoy tomando esta fase, como si estuviese lesionado y en rehabilitación, un poco de trabajo diario para ayudar a mi cuerpo y a mi mente a salir de esta. Y está bien saber que ese trabajo funciona, así que a seguir con él, cada día un poquito más.

Hacía el cuerpo perfecto.

Y ahora con el Yoga, hacia el equilibro, que palabra más bonita, cuerpo y mente a tope, para que el bichito, se tome unas vacaciones.

Ahhhhhhh, en breve os contaré un par de novedades, para el blog, y para dar visibilidad a las EII.

Mientras a seguir trabajando sobre este cuerpazo. No me aguanto de lo guapo que me estoy poniendo.

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España

Señe, talento puro.

Hoy no tengo ganas de analizar el partido de ayer, hoy me apetece hablar de esos jugadores diferentes, esos que dan un salto de calidad a la jugada cada vez que tocan el balón, esos por los que merece ir al campo a ver un partido.

Cuando he entrenado he tenido a varios, y ahora cuando voy a  ver a la Cultural, hay un jugador que me hace disfrutar, y no es otro que Señe.

Para mi el jugador de la Cultural más desequilibrante, el único que es capaz de cambiar el partido el solo, cuando recibe el balón entre líneas, es capaz de sorprender en conducción, tiene una gran visión de juego, y sabe mezclar, cosa que no es fácil, el juego rápido con la pausa. Mi anhelada pausa.

No me gusta mucho que juegue tan volcado a la izquierda, creo que haría más daño jugando más adentro, porque intervendría más veces, y cada vez que toca el balón, e interviene, mejora la jugada. Estos jugadores que mejoran la jugada cuando  intervienen, no abundan, por lo tanto hay que cuidarlos. La mayoría deja la jugada como estaba, o la empeoran.

Yo le daría más protagonismo, más, porque en mi opinión el es que debe dar el salto de calidad a la Cultural.

Es de esos jugadores que me hacen disfrutar del fútbol, y como yo voy al campo a disfrutar( sigo sin entender los pitos), necesito ver intervenir más a Señe, mister ponle más en el medio, que así disfrutare más.

El talento es natural, hay que cuidarlo y disfrutar de el, y Señe es puro talento.

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Fútbol

Papi léeme un libro.

Hoy a eso de las 7:15 de la mañana, mi enano me ha despertado. Hablaba en sueños, “papi léeme un libro, papi cuando me lees un libro”, y es que mola verle el interés por leer, a mí me relaja casi tanto el Yoga, como sentarme con el, y disfrutar pasando páginas.

Eso sí ya estoy saturado de los tres cerditos. 

Ahora obligado por las circunstancia, estoy releyendo los cuentos que había leído de pequeño, o que me habían leído. En su mayoría tienen pasajes que hoy en día serían considerados incorrectos, y nos intentarían prohibir su lectura.

Por ejemplo el Lobo Feroz en caperucita y en los tres cerditos, es maltratado de diferentes formas, me imagino que habrá a quien le parezca mal, y quien tilde a estos personajes de asesinos, o cosas peores, que las cabezas están fatal.

Pero si edulcoramos también los cuentos y la lectura, ¿donde aprenderán los niños, que la vida no es todo de color de rosa?, ¿ donde aprenderán que también hay cosas que no son buenas?, ¿donde se llevarán un susto, que puede que les venga bien?.

 A mí dentro de cada edad me parece bien, que los cuentos encierren estas enseñanzas, así que espero que en la época de lo políticamente correcto, de la igualdad y no se cuantas cosas más, nos dejen estos cuentos clásicos de toda la vida.

Porque seguro que hay algún político, o agente subvencionado a la espera de demostrar que trabaja, pensando en protestar, porque se violenta a nuestros hijos con este tipo de lectura.

Al final es una cuestión de libertad y espero que nadie me quite nunca la libertad de leer a mí enano el cuento que me de la gana. Ojito que parece que estoy exagerando, pero me da que no, seguro que a algún…, califíquenlo ustedes, le da por algo así.

Me encantan los cuentos clásicos, a leerlos y aprender.

Reflexión de sábado, que nadie me la tenga en cuenta.

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Fútbol

Yoga, la gran sorpresa.

El aquí presente, acompañado siempre por La Gacela, ha probado con casi todos los deportes, que están o han estado a su alcance. Fútbol, baloncesto, tenis, papel, squash, golf, ski, correr, natación, bicicleta… en varios de ellos federado.

También he acudido a varios gimnasios, donde bien para ponerme fuerte, bien para el lingote o, he participado en bodie punp, spining, zumba, aeróbic…, aquí sin federarme.

Bueno pues después de mucho tiempo y muchas reticencias por mi parte, ayer fui con mi oráculo, a una clase de Yoga. Digo reticencias, porque nunca me ha llamado la atención este tipo de ejercicios, además los que hemos practicado deportes que creemos duros y exigentes, pensamos que nos va a aburrir, y que no vamos a trabajar nada. Como necesitamos sufrir, no le damos ni siquiera una oportunidad.

Pues ayer con mi exepticismo a cuestas, entre en Yoga. El resultado no pudo ser para mí más sorprendente, para empezar, se trabaja, y se trabaja bastante, es verdad que estoy todavía débil y que todo me cuesta, pero si quieres y lo haces bien trabajas. Además consigue una cosa que a mí y a muchos correderes en general, nos cuesta y es estirar, estiras mucho, y el resultado es que sales de clase con los músculos en su sitio.

Pero lo mejor, para mi, es que por fin después de 13 meses, sin pasar un rato sin dolor o molestias, ayer durante la hora que estuve en Yoga, no tuve ni una sola molestia, no apareció el dolor por ninguna parte, todo fluyó, todo hizo que me olvidara del bicho durante 60 minutos, y eso es muchísimo.

Fueron 60 minutos en los que no se porque, mi bicho se fue a dar un paseo y me dejo tranquilo, así que aquí ha nacido un nuevo practicante de Yoga. 

Los últimos 10 minutos, en los que estuvimos relajando, fueron sencillamente maravillosos, lograron dejarme como nuevo.

Está claro que el Yoga no es mágico, pero algo tiene que tener, para que a un escéptico como yo le permitiera estar feliz 60 minutos, ha sido todo un descubrimiento, espero que me siga viniendo bien.

Ahora solo me falta la estirilla que el suelo es muy duro.

Gran sorpresa el Yoga, si señor.

Ya lo dice mi oráculo , “no te va a currar, pero mal no te hace, y en el peor de los casos estiras”, resumen pragmático de un arte milenario.

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