Fútbol

Europa

Esta semana había dos equipos españoles que necesitaban remontar para jugar la final europea, cada uno eligió caminos distintos, para la previa, para el partido y para el postpartido.

Un equipo decidió calentar el ambiente desde el prepartido, después durante el desarrollo del mismo apostó por la heroica, juego agresivo, balones largos y segunda jugada, no fue capaz de dar tres pases seguidos. En cuanto consiguió acercarse decidió atrincherarse para buscar una contra. En el postpartido este equipo optó por un orgullo victimista basado en el presupuesto, un equipo que se ha gastado 336 millones en fichajes desde la final de Lisboa, pero eligió el victimismo en lugar de la autocrítica, y es que el victimismo vende.

El otro equipo español únicamente preparo el partido sin declaraciones, sin tonterías. Lo mejor es que cuando empezó el mismo, se dedicó a jugar, a dar pases, a buscar al compañero desmarcado, esencialmente se dedicó a jugar al fútbol, un fútbol por cierto muy bueno, no consiguió la remontada, pero su reacción fue grande, y en ningún momento lloriqueo por el presupuesto.

Los dos son equipos españoles, adivinen ustedes de que equipos hablo, y que entrenador me despierta admiración de verdad.

Viva el Celta, me gusta Berizzo.

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