Correr

Maratón 

La Maratón es una prueba que no dura esos 42,195 metros, el Maratón empieza el día que decides correrlo, ese día estás adquiriendo un compromiso, un compromiso contigo mismo.

Porque el día que decides correr un maratón te estás enfrentando a tu espejo, todas tus debilidades, todas tus fortalezas se aparecerán ante ti durante la preparación, y tendrás que superar las debilidades y aprovechar tus fortalezas.

Esta es una prueba que no no sólo requiere de un esfuerzo físico muy grande, necesita y te exige una gran fortaleza mental, son tres o cuatro meses en los que tendrás que entrenar quieras o no, llueva o nieve, estés cansado de trabajar o no, da igual cómo estés, tienes que entrenar. Y esto te exige a nivel mental una constancia tremenda .

El Maratón saca de ti lo mejor, sin duda alguna y por eso es adictivo, porque consigue que te exprimas, que des un plus, es capaz de hacer que busques dentro de ti capacidades que crees que no tienes. Eso sí has de estar preparado para soportar cuatro meses en ese nivel de exigencia.

Pero tiene además una faceta mágica, y es que cuando cruzas la meta, cuando ves que el objetivo está conseguido , ese momento es tremendo, sientes que puedes con todo, en mi caso en 12 años con la enfermedad de Crohn, en ese momento es en el único en todo este tiempo que me he sentido más fuerte que mi amigo, al cruzar la meta sientes que eres capaz de conseguir cualquier cosa que quieras.

Y aunque sufres y llegas reventado, a los cinco minutos de terminar ya estás pensando en cuál sera la siguiente.

La Maratón es mágica, te exigue, pero te da una capacidad interior para luchar tremenda.

Por eso engancha a tanta gente, correr una Maratón es prepararla y disfrutarla, y por supuesto pensar en siguiente.

Viva la Maratón.

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