Fútbol Base

Competir o no, esa es la cuestión

¿Es bueno competir en el fútbol base?, ¿a qué renunciamos para intentar ganar?, ¿justificamos ciertas cosas, sólo por cumplir el objetivo de ganar?

Son sólo algunas de las preguntas que se me ocurren cuando veo jugar a los niños los fines de semana.

Vaya por delante que para mí competir es absolutamente esencial, es una manera de medirte, de ver si tu trabajo va en la dirección correcta. Es la única manera real de mejorar, de buscar una motivación extra que haga que todo el trabajo que haces tenga sentido, es una manera de que los chicos aprendan a ganar y a perder. Competir para mí tiene muchas ventajas. El problema es dónde se pone el foco a la hora de competir, desde luego tengo muy claro que no todo debería valer, cuando trabajamos con niños.

Existen o deberían existir ciertos límites que cada fin de semana son claramente traspasados. Padres, entrenadores, aficionados, jugadores e incluso árbitros llevamos muchas veces demasiado lejos el término competir. Os pondré algunos ejemplos de cosas que se ven cada sábado y domingo en nuestros campos.

Perder tiempo en partidos de fútbol 7 me parece algo sencillamente vergonzoso, perder tiempo con la coartada de ganar es robarle tiempo a los niños para jugar. Nunca he visto a los niños cuando juegan entre ellos ir despacio a por el balón porque van ganando. Es pues un comportamiento aprendido o impuesto por los entrenadores. Después de muchos años no encuentro ningún beneficio a esta práctica.

Animar a dar patadas sin sentido que frenan al rival, fomentar este tipo de juego puede beneficiarte o hacerte ganar algún partido, pero aprende algo el niño con esta forma de jugar? yo sinceramente creo que no.

Equipos que apenas se saben colocar, que tienen niños sin coordinación, con un montón de principios básicos que corregir, pero sin embargo, cuando hay un córner o una falta, tienen 5 o 6 jugadas de estrategia preparadas (se tocan la oreja, el pantalón, etc.) ejecutan. ¿no sería mejor emplear el tiempo que se dedica a estas acciones a trabajar la técnica o la coordinación?.

Presión arriba y fuerte cuando el equipo ya va ganando por 6 o 7 goles, en lugar de aprovechar este momentos para trabajar aspectos del juego siguen apretando a los chicos para ganar por 12 ¿tiene algún sentido este comportamiento?

Protestar, pensando que así podemos condicionar al árbitro o sólo desahogarnos, con este comportamiento anulamos la capacidad crítica de los chicos que ya tienen una excusa por si no hacen las cosas bien. La culpa es del árbitro dicen al acabar, se quedan tan anchos y evitan un análisis que les haría aprender de los errores y mejorar.

Gritar metiéndose con el rival, colocar a los chicos, protestar al árbitro, criticar al entrenador, todo ésto genera tensión en el partido y la imposibilidad de que los chicos se diviertan. Se genera incluso el miedo a fallar. Muchos niños no pueden con esta presión y no son capaces de desarrollar su juego.

Hay muchos más ejemplos y a lo largo de la temporada seguro que surgen más, pero estos son más que suficientes para darnos cuenta de que competir no es que sea bueno, es que es necesario. Pero competir a cualquier precio no es bueno para los chicos, siempre he pensado que en este mundillo del fútbol falta cultura deportiva (yo mismo he cometido muchos de estos errores), todos queremos ganar, pero no todos deberíamos intentar ganar a cualquier precio.

Competir como camino para mejorar sí. Competir sólo para ganar, para mí, es un error grave.

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