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13 días de encierro. Coronavirus y Crohn. Saldremos del túnel.

Los que tenemos Crohn, por lo que parece no tenemos más riesgo de contraer la enfermedad que aquellos que no lo tienen.

Si es verdad que dependiendo de la medicación que tomemos, hemos de extremar las precauciones para no contraer el dichoso virus 🦠.

Parece ser que los casos que se han detectado hasta ahora, evolucionan de manera favorable, pero no hemos de bajar la guardia.

Y en eso tenemos enorme experiencia, pues por culpa de nuestro amigo Crohn, estamos entrenados para salir de esta.

Muchos hemos pasado por fases de confinamiento forzadas por nuestra enfermedad, temporadas en las que salir de casa era casi un sueño, por culpa del dolor y los síntomas derivados de la enfermedad.

Eso hace que estemos preparados pues para aguantar este nuevo confinamiento ahora provocado por un virus que nadie vio venir.

Y en cuanto a nuestra preparación mental, esta es indudable.

Por culpa del Crohn hemos pasado, o pasamos por momentos muy complicados, dolor, diarrea, ausencia de vida social, imposibilidad para poder trabajar, toda una serie de dificultades, a la que por desgracia nos hemos tenido que acostumbrar.

Así que este encierro y este virus 🦠, nos pilla entrenados, con una gran capacidad de resistencia, con todos nuestros sentido alerta, no somos gente fácil de derrotar, al revés somos gente con gran capacidad de resistencia.

Por eso y porque estamos acostumbrados a tomar medidas para cuidarnos, y estar en continuo estado de alerta. Va a ser difícil derrotarnos.

Nos quedamos en casa, hacemos caso al médico, extremamos las precauciones, vamos lo que solemos hacer todos en nuestra vida normal, en alguna ocasión.

Porque con Crohn, siempre tienes que estar alerta 🚨.

Animo, extrememos los cuidados y nos vemos cuando esto acabe, que acabará.

Y por favor no inventemos, ni tomemos decisiones por nuestra cuenta, siempre,0 repito siempre, hablar con nuestro médico, y hacerle caso. Ellos nos cuidan ayudémosles.

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Siete días, una semana de encierro. Coronavirus.

Empezamos el séptimo día de encierro.

Es muy curioso todo lo que ocurre, y como te resitua ante la vida. Hace 15 días eres seres despreocupados, que solo nos preocupamos por ser felices, y de repente tienes que preocuparte por tu supervivencia.

A mí es la segunda vez que me pasa, hace dos años cuando un brote de Crohn me llevo a estar muy malo y pasar por el quirófano y está.

Y aunque situaciones similares a nivel mental, la situación es muy diferente.

Cuando estaba en brote, sabía lo que tenía, u sabía cual era el siguiente paso, si a no funciona b, si b no funciona c y así sucesivamente.

Ahora el mayor problema es la incógnita con lo que va a pasar.

No sabemos cuanto va a durar.

No sabemos si te vas a contagiar.

No sabemos como responderá tu cuerpo si te contagias.

No te pasa solo a ti le puede tocar a cualquiera.

No sabemos que pasará con nuestro trabajo, y con nuestra sociedad cuando esto termine.

Todas estas incógnitas convierten la situación en demoniaca, y hacen que tu cabeza dé vueltas y vueltas. Porque además tenemos mucho tiempo ( demasiado) para pensar.

Por eso es importante estar lo más tranquilo posible.

Tener siempre algún motivo de esperanza, el que sea.

No pensar solo en el monotema, nos están bombardeando cada día con miles de noticias, solo debemos prestar atención a las básicas y punto.

Tener tiempo para reír, y emocionarte. Ayer mi hijo me hizo una manualidad, un cartel para felicitarme el día del padre, y esos cinco minutos de sorpresa fueron maravillosos.

En caso de tener que salir para trabajar ser muy muy cuidadoso, sin caer en la paranoia, se trata de seguir lo protocolos.

Y sobre todo no hacerte el héroe, el valiente y encerrar tus sentimientos dentro de ti, habla del tema, reconoce tus miedos, échalos fuera y contrólalos. No es más fuerte quien está callado y se hace el duro, sino quien reconoce su miedo, y sabe hacerle frente.

No se vosotros yo estoy asustado y preocupado, pero intento no dejar que me domine. Saldremos de esta, pero hemos de intentar salir lo mejor posible.

Nadie será igual después de que esta situación pase, los habrá que aprendan, y los habrá que no. Los habrá que serán mejores personas y los habrá que no.

Yo quiero aprender y mejorar con esta situación. Palabra que lo estoy intentando.

Ánimos y entre todos lo vamos a hacer.

“Y una vez que la tormenta termine, no recordarás como lo lograste, como sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro, si la tormenta ha terminado realmente. Pero una cosa si es segura. Cuando salgas de esa tormenta, no serás la misma tormenta que entro en ella. De eso se trata esta tormenta”. Haruki Murakami.

De ti depende, en quien te convertirás.

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Y un día te visita Crohn

Llevas una vida normal, haces lo que te da la gana, das por supuesto que eres un tío fuerte, y con Salud, no te preocupas en exceso por cuidarte, eres joven y puedes con todo.

De repente notas un dolor en la tripa, tienes la panza hinchada, el dolor no remite, todo el mundo incluido tú, piensa que es una gastroenteritis o que algo te ha sentado mal, algún amigo te prepara suero para que no te deshidrates.

Se te pasa en tres días y sigues con tu vida normal, a los 15 días vuelven los dolores, me habré quedado flojo de la otra vez y algo me ha sentado mal, el mismo proceso incluso vas al médico, para que te miren, pero no te planteas otra cosa que no sea la maldita gastroenteritis y el médico lo confirma, un protector gástrico, dieta blanda y a seguir.

Pero cada vez vienen antes los dolores, cojea miedo a comer y empiezas a adelgazar, la gente te mira raro, empiezas a estar flaco.

Vas a urgencias, y los diagnósticos van desde gases, hasta gastroenteritis hasta culpar al estrés, noté hacen ninguna prueba, y una y otra vez te vas a casa con la maldita gastroenteritis entre ceja y ceja.

Hasta que tus madre y tu padre te ven tan delgado, ven que sufres tanto que se hartan, buscan a un especialista, que te mire de arriba a abajo, y ese si da con lo que es.

Te mete en una habitación, y te dice que tienes Crohn, y lo siguiente que te explica es que es una enfermedad crónica, si si no se cura, tienes que vivir toda la vida con ella.

Sales de la consulta y estás como ido, como si eso fuera una broma de mal gusto, o el guion de una película, pero no lo es todo es real.

Cuesta aceptarlo, te quedas sin trabajo, tu chica no aguanta más y vuestra relación se rompe, te asaltan miles de dudas, pero que narices no queda más remedio que seguir adelante.

Te encuentras un ángel de la guardia que te ayuda, (Jose Antonio), y con un charla de 5 minutos te explica lo que es la enfermedad, porque no es médico pero la ha pasado, u te das cuenta que es jodido, pero que se puede vivir.

Y como no queda otra, y con la vieja estrategia del ensayo – error, empiezas a vivir, esto lo puedo comer, esto no, esto lo puedo hacer esto no, esto me va bien, esto me va mal.

Encuentras trabajo, trabajas como un animal, te casas, tienes un hijo, puedes volver a sufrir y lo haces, pero ahora ya sabes que pase lo que pase, hasta con Crohn se puede vivir y merece la pena vivir.

No se como seria el momento el que a vosotros os visito Crohn, y sé quedo en vuestra vida, pero estoy seguro que más o menos se parece a esta historia.

Y espero que el final sea parecido, porque una vez aceptada la enfermedad y completado el proceso de ensayo – error, se puede llevar una vida feliz, plena y completa.

Eso sí no olvidéis buscar vuestro ángel de la guarda.

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Pasos de cebra.

Acabo de terminar el entrenamiento de hoy 6 km por el carril bici, solo dos veces tuve que cruzar un paso de peatones o paso de cebra.

Buena pues las dos veces estuve a punto de ser atropellado, no me quiero ni imaginar lo que pasaría si fuese corriendo por la ciudad.

Es increíble lo de los coches, parece ser que cuando nos ponemos al mando de un coche nos volvemos tontos de remate.

Es muy sencillo, cuando me acerco a un paso de cebra bajo la velocidad, miro si hay un peatón, si lo hay, freno y le dejo pasar.

¿ A qué es fácil?.

Bueno pues el 90 %, hacen lo contrario, van a toda velocidad, les da igual si hay cerca un paso de cebra, si hay un peatón frenazo o directamente pasan de largo.

Y ya lo más gracioso es cuando te ven, y o bien te esquivan sin frenar, o no frenan, te hacen apartarte, y te piden perdón con la mano. ¿No tardan el mismo tiempo en frenar, que en levantar la mano y pedir ese falso perdón?.

Hasta las narices, de gente que no respeta a los peatones, y encima si les dices algo se molestan.

No es tan difícil, voy despacio, y cuando me acerco a un paso de peatones, desaceleró por si hay algún peatón.

Repite conmigo, “voy a parar en los pasos de cebras, y no ser un jeta tonto, que pone en peligro a los peatones”.

No hay excusa.

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¡ A mí no me va a tocar!.

Desde mayo no escribo nada, y en estos tres meses me he dedicado a observar las conductas de las personas y la mía propia en una situación de alerta como la que nos encontramos ahora.

Resulta curioso ver cómo está situación, nos pone inevitablemente delante del espejo, y nos devuelve una realidad que no podemos esconder y mucho menos maquillar.

Cada uno se muestra tal y como es.

El egoísta, ese que nunca piensa en los demás, el que jamás se pondrá la mascarilla e intentará justificarse con todo tipo de excusas, a cada cual más estupida, todo con tal de no reconocer su realidad, y es que es un ser que solo piensa en sí mismo.

El que tiene complejo de héroe, da igual a qué se dedique, da igual su verdadero papel durante la pandemia, piensa que nos ha salvado a todos, que su desempeño ha sido decisivo, y nos lo hace saber, bien de forma verbal, o por RRSS.

Los jóvenes, a los que ahora tendemos a crucificar, y que les cuesta comprender la gravedad de la situación.

Siempre me pregunto que hubiera hecho yo si esto me pasa con 15 años o por ahí. Y también me pregunto, en qué medida podemos pedirles que estén concienciados, cuando desde los poderes públicos, se ha trasladado la imagen de que esto era una fiesta, aplausos, bailes, canciones, series de humor sobre el confinamiento y ni un ataúd, ni un entierro.

Eso sí ahora queremos que los chavales, no salgan, no busquen a sus parejas no se toquen, y sean responsables.

También los hay y sin muchos los que cumplen las normas y se respetan a sí mismos y al resto de la sociedad. Pero aún así esos que no tienen consciencia del problema, nos ponen en una situación peligrosa.

Nuestro mayor problema es sin duda esa sensación que suele tener una gran parte de la población de que a mí no puede tocar.

Las cosas malas son esas que les pasan a los demás y yo estoy a salvo. Esa sociedad infantilizada que esconde los problemas no vaya a ser que alguien se traumatice, esa sociedad que se auto engaña.

Y claro viene una pandemia, y nos coje pensando que no es más que una gripe, que no es para tanto, pero ir la mascarilla no hace falta, que mira que es molesta ponérsela. Que total si solo se mueren los viejos.

Y no no es así, si si te puede tocar, si si te puedes morir aunque seas joven, si te puede suceder algo malo, pero claro ¿quién es el guapo que se lo cuenta sin ser el malo de la película ?.

Así que olvidemos el famoso, ¡ a mí no puede tocar!, y cambiémoslo por el , ¡ Ojo que me puede tocar a cualquiera!.

Asume tu responsabilidad.

Si cambiamos ese paradigma, al final el sol volverá a salir.

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